La Rebelión del Picaporte
Sí amigos. A veces la vida no sigue unas pautas lógicas. Nada es lo que parece y la única ley que rige es la de Murphy. NO me refiero directamente a problemas existenciales o vitales, incluso ni me refiero a la tostada que se cae por el lado de la mantequilla. Hablo querido público, como una fútil reflexión más de las mías, de la rebelión del picaporte (basado en hechos reales). Y cuento. En mi hogar todo ha ido siempre de perlas. Todo excepto un minitermno de david el gnomo que oportunamente ya está cambiado. Bueno, pues de repente, todo empieza a ir mal. Un porterillo automático superespecial. Él es así, tú puedes escuchar al de abajo pero el a ti no, depende del día. Como a él le dé. Además hay que desmontarlo y presionar cuidadosamente sobre una chapa pa abrir. Todo un mundo de comodidad. Después un día, haciendo gala de una fuerza hercúlea, me quedo con un picaporte del cuarto en la mano. Uno y dos, a dos caras como las tostadas bien hechas. Finalmente el cuarto de baño no pudo esperar. Más de lo mismo, otro picaporte libre. Y me pregunto...¿qué será lo próximo..? Acaso me quedaré con el grifo en la mano o se caerá sobre mi lomo la columna dórico-jónico-corintia que amablemente parte mi salón?. Inquietudes, malestar genérico y rebelión de lo inanimado. Reflexiones demasiado profundas para una tarde de domingo, que debiera yo estar tomando café con calcetines de croché y chándal del mercata. Puro estilo.
No re confíes, tú puedes ser el próximo...

se me olvidó dijo
tómate ese cafelito y no sufras por los posibles accidentes domésticos
20 Abril 2006 | 10:30 AM