Cheque-Regalo
Hola amigos de lo friqui. Amigos en general. Hoy voy a contaros otra de mis historietas, con moraleja de marketing. Efecticamente, otro de mis golpes, lo siento, esto puede ser demasiado. Hace dos meses o por ahí acompañé a una amiga (Irénica) a comprarse un portátil, a echarle una manilla. Definitivamente llegamos a la conclusión de que el mejor sitio era Urende. Allí fuimos con la motoreta activa, yo tan feliz e incauto de lo que allí se iba a desencadenar. Se estaba gestando el embrión de mi momento acual. Tras efectuar la transacción comercial también conocido como pase usted por caja (por el pueblo gaditano), oh sorpresa, a Irene le habían obsequiado con un fantástico cheque-regalo de 30 taponazos. Enhorabuena a los premiados. Pero haciendo un alarde de agradecimiento me los dio a mi. Fácil. Yo to ilusionado buscando un algo (porque evidentemente en Urende no había poleo..), cuando me percato, empanado de mí, que se hacía efectivo a partir del 1 de diciembre. Tácticas de marketing fantásticas. Vuelves a hacer que el cliente vaya al punto de venta con esa excusa para gastarse la pela en una tele o en un fantástico PDA (perdón demeusté argo). A mí eso me la suda. Soy consumista por defecto pero responsable. Voy, los fundo y hasta luego lucas. Deténgamonos aquí. Ahora toca la explicación técnica de dos términos del mundo de la mercadotecnia. No porque sí: todo a su tiempo. El aspecto safistactor de un producto es aquel que dota a ese producto de una característica que le aporta un beneficio. Es decir, es un plus sobre lo que esperábamos del producto. Véase que pides una tostada con tomate y por el mismo precio te echan un poquito de jamón. Olé. Pero si otro día vas a y no te ponen el jamón, tampoco te decepcionas. Eso es un satisfactor. El insatisfactor actúa, por decirlo de alguna manera, al contrario. Cuando el producto tiene ese beneficio, todo bien. Pero el hecho de carezca de él implica un problema, no un beneficio. Es decir, que un flamenquín venga aderezado con patatas y pimientitos nos parece lo mínimo, aunque nunca se diga en la carta eso. Si no lleva guarnición no es bueno. La guarnición es un insatisfactor, no aporta el llevarla, pero damos por hecho que debe llevarla, si no, no nos gusta. Tras esta libre definición (por no decir pobre y olvidadiza), puedo proseguir. Hace dos meses de la historia del chequetazo, y la semana pasada recuerdo (tras aflorar el navideño espíritu consumista en mí), de los 30 lerus del cheque-regalo. Ojú qué bien, pensé. Me puse a buscarlo, y sí, es lo que estás pensando exactamente ahora, lo perdí. Perdóname Irene, si lees esto, es posible que concluyas con nuestra amistad. Lo guardé demasiado bien!!! He buscado y rebuscado, he encontrado cosas que daba por perdidas, eso sí, pero el puto cheque-regalo... Me cagóntó. Encima un día de curro de los de hola que hay, falto de sueño, y sin 30 euros. El puto cheque-regalo era un satisfactor. Era. Yo vivía bien sin esos eurus, pero tuvo que aparecer. Apareció como el jamón en la tostada, pero ahora es como un flamenquín sin guarnición calentita. Se ha convertido en un insatisfactor.
Cúal es entonces la moraleja de toda esta historia..? Yo ahora lo veo claro. Recoger un poquito la casa no viene mal de vez en cuando, y efectivamente, deberíais regalarme una pedeá, aunque no me gusten, para mi cumpleaños. O mejor, otro cheque-regalo...

Flecha dijo
Zucolega, que meneo de nervios a la 1lamadrugá, que no?
Truco: vuelve a buscar el cadeau-sanchezramade estando al mismo nivel de dope.
Por si te sirve de consuelo, tu búsqueda-rebúsqueda, el consiguiente fracaso y la conversión de satisfactor a insatisfactor es común en cierto tipo de mortales: vamos, que estás sano de la mente!!!
15 Diciembre 2005 | 07:39 PM